Notas de neurociencia aplicable al coaching
Estas notas se refieren a aspectos de neurociencia que creo aplicables
al coaching. La parte más fisiológica no la considero, con claro sesgo a la
parte cognitiva. Además, solo recojo algunas ideas fundamentales que se me
ocurren. De seguro que hay mucho más que incluir. Remito a las referencias para
profundizar.
La primera cosa sería aclarar el término “neurociencia” y su posición con psicología, aprendizaje y coaching. La neurociencia es el estudio científico de la función, forma y patología del sistema nervioso y la manera en que los diferentes elementos interactúan, dando lugar a la conducta. Se combina con la psicología para crear la neurociencia cognitiva, que proporciona una manera de entender la mente y la conciencia. Lo fundamental es el empleo de técnicas modernas de investigación, en particular usando imágenes de la actividad neuronal. Sin la técnica moderna no se daría la neurociencia, y nos quedaríamos tan solo en la psicología convencional o en la fisiología.
La neurociencia cognitiva considera en particular los procesos mentales implicados en el comportamiento y sus bases biológicas. Se interesa por la manera en que se organiza nuestro sistema cognitivo, la manera en que funciona la percepción, la forma en que se almacena y se recupera en la memoria, cuales son los procesos del aprendizaje, de donde surgen las emociones, como se toma una decisión, las partes del cerebro involucradas en la percepción y las posibilidades de su reconfiguración con objeto de potenciar su capacidad o llevar a cabo cambios necesarios y ante todo, que diantres es “nuestra conciencia”.
Volviendo al tema del coaching, hay una serie de puntos que tienen correlatos en neurociencia:
· Procesos cognitivos ocurren durante la sesión en la cabeza del coachee
· Neuronas espejo, como intervienen en la empatía y establecimiento de rapport
· Memoria
o A largo plazo: los recuerdos, su interpretación y modificación
o Operativa: como toma el control de la atención
· Emociones
o Como surgen, se afrontan, se recuerdan y se cambian
o Los neurotransmisores y hormonas involucrados (eje hipotalamico-pituitario-adrenal)
· Conciencia
o Determina el aquí y ahora
El cerebro, por fuera delimitado por la corteza, en la que las áreas prefrontales, medial y ventromedial así como la corteza orbitofrontal, son relevantes para el control emocional.

Las estructuras internas del sistema límbico, en
especial la amígdala, insula,
hipotálamo, nucleo accumbens y el estriado dorsal también juegan un papel
esencial en las emociones.

Cortex prefrontal (CPF): es el “director” de la mente, responsable de las principales funciones cognitivas, en concreto:
· La memoria operativa, fundamental para establecer la conciencia y dirigir y mantener la atención
· El control racional de las emociones
· El autocontrol, al determinar lo que es lo bueno y lo malo y la manera de actuar, con lo que es la parte que expresa la personalidad.
Para el coaching es
componente clave, porque toma decisiones, alineando los pensamientos y acciones
con los objetivos personales. Es fundamental saber que su rendimiento desciende
dramáticamente con el estrés. Evitando el estrés, su funcionamiento es mucho
mejor. Es muy importante saber que los circuitos neuronales que le relacionan
con las otras partes se modifican por nuestras experiencias. Es decir, la
circuitería y la manera de actuar se pueden ajustar y mejorar por aprendizaje,
aunque también pueden empeorarse. Estas conclusiones son relativamente
recientes y remito a Antonio Damasio y Joseph LeDoux para más de estos temas.
Ganglios basales: es el lugar en el que se
guardan los patrones de conducta y hábitos adquiridos, en particular las
respuestas automáticas y el “piloto automático” de nuestro comportamiento. Una
vez registrados allí, resultan difíciles de cambiar. Se encuentra bajo el
control de la CPF.
Estriado y Nucleo Acumbeo
(NA): es
parte de los ganglios basales, especializados como centros de placer, recogida
de reconocimiento, recompensas, motivación y aprendizaje. El estriado
recibe información de la corteza cerebral y lo pasa a los ganglios basales. El
nucleo acumbeo desempeña un papel esencial en el placer, motivación, miedo,
adicción, impulsividad y el efecto placebo. Es fundamental su importancia en
caso de adicción, al liberarse el neurotransmisor dopamina. Y para los coaches,
es interesante el papel que desarrolla al procesar novedad y recompensas al
codificar en la memoria. El NA se activa al ver o visualizar imágenes
agradables, que causen emociones placenteras. Es pues el “centro del placer”
del cerebro y la zona más importante para “desear” algo. Se inunda de dopamina
al esperar o anticipar una recompensa. El NA y el hipocampo, lugar responsable
para formar y gestionar el almacenamiento de las memorias, están fuertemente
enlazados. El NA es especialmente importante para procesar y disparar el
almacenamiento de informaciones no esperadas, en particular en caso de que se
identifique una brecha durante la sesión. El NA será el responsable del
procesamiento interno de la brecha aparecida. Durante el estudio con técnicas
de neuroimagen del NA propias de neurociencia se ha determinado que las
recompensas diferidas resultan más débiles que las que son más inmediatas. Ello
sugiere que el plan de acción de coaching será tanto más efectivo, cuanto mayor
número de recompensas de tipo pequeñas y medias se asocien a un plan de acción
y puedan irse alcanzando sucesivamente. Por el contrario, son menos efectivas
las recompensas a más largo plazo. Además, otra característica del NA muy
aplicable al coaching es que el reconocimiento positivo de haber llevado a cabo
varias acciones pequeñas a lo largo de un intervalo de tiempo es en general
más efectivo que el reconocimiento de un logro aislado. Finalmente, hay
estudios que parecen confirmar que cuando el coach le dice al coachee que se
imagine una escena en la que ha alcanzado la meta que se propone, se produce
una liberación de dopamina en el NA que induce a seguir un comportamiento
adecuado para conseguir esa meta.
Corteza insular: nos permite el percibir, el
estar en sintonía con nosotros mismos, interviniendo de manera importante en
facilitarnos nuestra conciencia. Como destaca Antonio Damasio en sus estudios,
las señales corporales intervienen decisivamente cuando tomamos decisiones
(teoría del “marcador somático”). Además, el sentir subjetivo que se
experimenta se deriva de las respuestas corporales elicitadas por los sucesos
emocionales. Si vemos imágenes (fotos) de dolor o de alegría, las áreas
cerebrales involucradas serán las mismas que en la realidad. Esto ocurre
también cuando lo imaginamos. La ínsula es responsable de ello. El problema es
que, en general, las imágenes imaginadas que nos trae el coachee a la sesión de
coaching son más bien de dolor. Por ello es de interés para el coach el saber
si hay manera de influir en la actividad de la ínsula. Parece ser que una forma
muy efectiva (que es la que ya hemos visto en clase) es la de no juzgar esas
imágenes, sin que el coachee las elabore cognitivamente. Parece ser también que
es muy efectivo el aumentar el nivel de autoconciencia empleando meditación
del tipo mindfulness.
Amigdala: es la parte del sistema
límbico más involucrada en el proceso emocional. Ello incluye la percepción,
el aprendizaje y el regulamiento de las emociones. Su origen es antiquísimo,
de hecho es un remanente del antíguo cerebro reptiliano, con el objeto de
responder de forma rápida a los estímulos ambientales recogidos de forma
conscente o inconsciente y que dan lugar al miedo, en primer lugar y a
perseguir una recompensa en segundo lugar. La amígdala es lugar de tránsito de
todas las emociones, que es donde se detectan primero, siendo procesadas en
órden de prioridad según su importancia. El miedo es lo más importante, porque
es esencial para la supervivencia. La amígdala está conectada al CPF y a la
corteza cingulada anterior (ACC). La ansiedad activa enormemente la amígdala, y
hace que hace que las áreas más importantes del CPF el ACC se vean afectadas y
bloqueen. La amígdala está conectada al hipocampo, que es
estimulado para registrar los
detalles de las situaciones y experiencias. Hay dos circuitos que intervienen
en situaciones que originan respuesta de miedo: el rápido, que pasa los
detalles de la situación captados por los sentidos al tálamo, que lo lanza a la
amígdala para que lleve a cabo la acción adecuada y le diga al hipotálamo si
hay que iniciar una acción de huida o lucha. El circuito lento se sigue al
pasar el tálamo esta información, posiblemente enriquecida, a la corteza
cerebral sensorial, que la interpreta más detenidamente. Estas interpretaciones
se mandan al hipocampo. Aquí se tienen en consideración los estímulos y
escenarios previamente encontrados, posiblemente concluyendo que no existe
peligro real y enviando un mensaje a la amígdala para que le diga al hipotálamo
que acabe con la respuesta de huida o lucha iniciada. Los circuitos neuronales
que intervienen han sido investigados durante mucho tiempo, y es tan solo en
estos últimos años (inicios del siglo XXI) que la neurociencia va aclarando
(mediante técnicas optogenéticas) cuales son, como se forman y la manera en que
se pueden modificar. Lo que se puede decir ya es que bajo estado de miedo el
coachee es incapaz de procesar nada, hasta que pueda tener este miedo bajo
control. Reenfocar lo que pudiera pasar, de algo temido y negativo a algo
positivo resulta extremadamente útil. Además, estableciendo una buena situación
de rapport coach-coachee lleva a disminuir el estado de activación de la
amígdala. En general, el coachee explorará durante la sesión aquello que le
cause miedo o estrés, consciente o inconscientemente. Esto debe tratarse,
porque en caso contrario va a permanecer durante la sesión activando la
amígdala y bloqueando el proceso de coaching. Algunas otras indicaciones al
margen pueden ser el evitar que el coachee se encuentre durante la sesión bajo
la influencia de emociones negativas o de miedo, con origen en su entorno,
noticias de prensa o de redes sociales.
Cortex Cingulado Anterior (CAA): su misión principal
es el detectar errores y conflictos, dando lugar a la autoreparación de los
mismos. Específicamente, el CAA es responsable de elegir la respuesta adecuada
ante diversas alternativas y el enfocar la atención allí donde tiene sentido.
El CAA es quien decide si lo que se espera (por ejemplo los resultados del plan
de acción que determina el coachee) está de acorde con lo que se observa.
De hecho, quizás lo más fundamental para el coaching es que el CAA es responsable del “enmarque” de las situaciones, es decir, de su interpretación. Aquí es el lugar en que las habilidades del coach se ponen de manifiesto, al hacer que el coachee pueda reevaluar la manera de interpretar una situación.
Hipotalamo: su función es la de
disparar los procesos metabólicos que sintetizan y liberan los diferentes
neurotransmisores y hormonas. Es un sistema de múltiples pasos y bastante
complejidad, por lo que remito a los textos de neurociencia, como Gazzaniga.
Hipocampo: El hipocampo desarrolla una
tarea fundamental al codificar (guardar) y recuperar informaciones en las
memorias de corto plazo (mejor dicho, memoria operativa) y de largo plazo
(mejor dicho, semántica y episódica). Es tanto más efectivo cuanto mayor sea su
tamaño. Dicho de otra forma, su tamaño es proporcional a la capacidad de
memorizar. En estado de ansiedad y en particular, bajo depresión, su tamaño
disminuye.
En coaching tiene una importancia esencial, porque lo que el coachee recuerde u olvide va a tener importancia grande en lo referente a su habilidad para retener y alcanzar las metas propuestas.
Además, la recuperación de los eventos pasados (memoria episódica) no es similar a buscar y encontrar una fotografía o grabación, sino que es más bien un proceso de revivir y recrear el pasado. Por ello el coach puede muy bien hacer que el recuerdo de un evento, que para el coachee estaba marcado como desfavorable, pueda tornarse neutro o más favorable, trabajándole adecuadamente. Es también importante para el coachee el recapacitar que porque algo haya sucedido, ello no quiere decir que todo el mundo lo recuerde de la misma manera. Esto es relevante si el coachee se aferra a su interpretación de lo ocurrido según sus recuerdos, creyendo que es también la misma interpretación que los otros recuerdan.
Redes neuronales: la figura siguiente muestra las redes neuronales que intervienen durante el proceso de entender a los otros. Importa entender que la figura hace una toma de muestra a alto nivel. En realidad hay una serie de circuitos de neuronas, conectando las partes que hemos visto anteriormente y que están moduladas por los neurotransmisores específicos (dopamina, serotonina, GABA, etc…) así como diversas hormonas.


No invasivas en humanos son la resonancia magnética funcional (Fmri), que permite localizar actividad de las zonas cerebrales pero tiene el alto coste y alto ruido como mayores inconvenientes. Más económico pero con menos resolución es la técnica de potenciales electricos evocados. Ambas técnicas son la base de la neurociencia humana y del estudio de la neuroeconomia. Lo más novedoso en neurociencia es la optogenética, que emplea la luz para bloquear la transmisión de información en las neuronas y testear lo que pasa si se bloquean circuitos. Es invasiva, y se usa solo en ratas. En humanos se usa TSM, que es un inhibidor local y transitorio de una zona cerebral, para ver que ocurre si se bloquea esta zona. Dicen que no es invasiva, pero a muchos estudiantes que lo usaron en experimentos les causó trastornos de epilepsia, que no es tan divertido.
observese que cacharro tan grande y extraño. Hace un ruido espantoso. No se aguanta más de 20 minutos. Es lo que se usa hoy en dia. No creo que se haya empleado mucho durante sesiones de coaching, pero puedo estar equivocado.

· Neuroscience for coaches, Amy Brann
· The emotional brain, Le Doux
· Descartes error, Damasio
· Cognitive Neuroscience, Gazzaniga
· Neuroeconomics, Glimcher